|
A 30 años del golpe militar encabezado por el general
Augusto Pinochet, que derrocó al gobierno constitucional del
presidente Salvador Allende, Hortensia Busi, viuda de Allende,
se encontró y abrazó emocionada, en el acto realizado el 11 de
septiembre de 1997 frente al palacio de La Moneda, con Horacio
Villalobos, autor de la última fotografía con vida del
presidente chileno. Cuando hizo aquella foto, Villalobos tenía
27 años de edad y estaba trabajando para la UPI. Actualmente es
jefe de fotografía del Diario Popular, en Buenos Aires.
|
|
Aquella
mañana del 11 de septiembre de 1973 dio inicio lo que sería
uno de los mayores dramas vividos por Chile. El gobierno de Salvador
Allende era derrocado por un cruento golpe militar que,
con el apoyo de la CIA y de los Estados Unidos, estaba
encabezado por el general Augusto Pinochet. A partir de entonces
se inició una auténtica cacería de opositores, sumergiendo a
la nación transandina en una de las más crueles dictaduras que
se han padecido en América Latina.
Horacio
Villalobos, por
entonces de 27 años de edad, había llegado un día antes a
Santiago de Chile, procedente de Buenos Aires, con el encargo de
la revista Times de fotografiar al presidente Allende, durante
la entrevista que había sido acordada para el día 11.
Me
alojé en el Hotel Panamericano y, a la mañana siguiente, me
llamó el corresponsal de Times para decirme, 'oye, por qué no
te vas para la plaza (de la Constitución), porque hay
movimientos'. Llegué como a las 8,15 y me encontré con dos
tanquetas de Carabineros, justo frente a La Moneda, y unos 3 o 4
carabineros por lado. Esa fue la primera fotografía que tomé
del golpe en Chile".
En
ese momento, las tanquetas de retiran y los carabineros dejan la
plaza. Fue cuando por una de las ventanas del primer piso
Allende se asoma para constatar que lo estaban abandonando a su
suerte. Yo tenía dos cámaras, una con un zoom y la otra un
granangular. Me pongo a correr y grito 'Allende, Allende'. Al
lado mío corría Arielo Netto, un camarógrafo amigo, uruguayo,
que era más respetuoso y gritaba 'Señor presidente, señor
presidente'. Esa cuadra de La Moneda había estado realmente
desierta y entonces sucede algo mágico: justo aparecen
caminando unos chicos que nos habían escuchado, Allende vuelve
entonces a abrir el balcón y hace un saludo fugaz. Yo tomo dos
fotografía con el granangular, para que se vean los chicos. Uno
mira a Allende y le dice: Deles duro compañero
presidente".
Dos
horas más tarde, Allende yacería en su despacho de La Moneda
con el cráneo destrozado por una ráfaga de fusil. Aquella,
fue su última fotografía con vida.
Los
soldados me vieron y me hicieron un gesto para que me alejara.
Comencé a caminar por Agustinas, alejándome de ellos, de
espaldas. Cuando estaba promediando la caminata sentí el sabor
metálico del miedo en la boca. Lo que recuerdo es que me dije,
con curiosidad, 'Eha? este es el sabor del miedo del que hablan
las novelas baratas'. Yo he cubierto guerras y todo, pero nunca
más en mi vida sentí una cosa así. Al llegar a la otra
esquina, una patrulla militar dividía ambos lados de la calle.
Los de una vereda decían que me mataran y los del otro lado decían
que no me mataran. Entonces me acerqué a la parte de la
patrulla que pensaba que podía seguir viviendo y, finalmente,
pude alejarme".
El
rollo continuaba dentro de la cámara, con lo que todavía eran
frágiles imágenes latentes, incluso la del presidente y los
chicos. Así que Villalobos, intuyendo que era una fotografía
importante, se dirigió por la calle Huérfanos hacia el
Panamericano con la intención de comunicarse con la agencia
UPI, de donde también era corresponsal pero, antes de llegar,
otra patrulla lo detuvo. El rollo estaba expuesto en una de las
cámaras y yo no me atrevía ni a tocarlo. 'Mi película, mi película'
pensaba, pero no me pidieron nada. Fue maravilloso". La
fotografía pudo ser finalmente transmitida por la UPI a todo el
mundo.
|
|
Días
después, alguien le vende al corresponsal del The New York
Times la fotografia de Allende con casco y un fusil
Kalashnikov, junto a los GAPS (Grupo de Amigos Personales),
diciendo que era la última del presidente. Ganó ese año el
premio de World Press y el editor del diario dijo que no podía
dar el nombre del fotógrafo porque estaba preso en Chile. En
realidad, habia sido obtenida varios meses antes, en junio de
1973, durante el fallido golpe militar conocido como el tancazo".
El diario y la World Press habían sido engañados.
Un
allegado a Allende, que estuvo exilado en Buenos Aires, confirmo
aquella presuncion, al reconocer que uno de los hombres que
aparecen en la foto no se encontraba en La Moneda el día del
golpe sino que estaba de guardia en la quinta presidencial Los
Arrayanes".
En
marzo de 1990, Chile recuperó la democracia pero, hasta hoy, el
fotógrafo continua siendo NN". La World Press Foundation,
sin embargo, sigue sosteniendo aquella falacia ya que insiste en
publicar y exhibir la fotografía adulterada mientras que el The
New York Times ha preferido el silencio.
El
11 de septiembre de 1997, a 24 años del golpe miltar, se realizó
una pequeña ceremonia frente a La Moneda en recuerdo de las víctimas
del golpe. Hortensia Busi de Allende, con más de ochenta años
de edad a cuestas, abrazó a Villalobos y, emocionada, le
agradeció la fotografía de su esposo, la última, donde unos
chicos le dicen golpéeles duro compañero presidente".
|